Una molestia esporádica
Efectos del cambio climático en Barcelona
Jaime Sánchez Blanco
Sants, Barcelona. 2026
En Barcelona, el cambio climático se filtra en la vida cotidiana de manera casi imperceptible: el verano que se alarga, el calor que aprieta en la parada del autobús, la sombra que escasea en el asfalto urbano. La infraestructura de transporte público —pensada para otro clima— se convierte en el termómetro de una ciudad que todavía no ha terminado de adaptarse. El impacto es real, pero leve: una incomodidad, una espera más larga bajo el sol. Aquí, el cambio climático todavía es una molestia. En otros lugares del mundo, es una amenaza existencial




